En un momento en el que los grandes grupos automovilísticos tradicionales se asoman al precipicio de la tragedia, como muestra la reciente reestructuración del Grupo Volkswagen -decisión que conllevará el cierre de algunas de sus plantas y el despido de cerca de 100.000 empleados-, y observan, sin poder reaccionar, el alud de fabricantes chinos arreciando con sus tecnologías sobre el mercado europeo, el Grupo Renault mantiene su apuesta de futuro apoyándose en el sentido común, la calidad y la razón.
¿Cómo lo hace? Pues manteniendo el ritmo industrial a nivel internacional. En Europa, España es el epicentro de sus desarrollos en materia de hibridación (y muy pronto también de electrificación); Francia tiene el foco puesto en el eléctrico, y a ellos se suma Marruecos como apoyo esencial a la combustión sostenible. Estamos ante un mercado cambiante, en plena transformación, con diferentes necesidades en materia de energía y múltiples tecnologías.
La apuesta por tener complejos industriales que formen una cadena de valor (como dicen en el grupo, «de la mina hasta la batería»), es clave. Todos los centros de producción son complementarios y aportan al conjunto, como sucede aquí, con unas partes producidas en España (como motores y cambios) y otras en Marruecos (como la estampación). Todas las plantas son palancas de excelencia para la fotografía industrial del grupo.
Nueve centros de excelencia
Desde el grupo tienen claro que ha llegado el momento de afinar la estrategia de futuro, a la vez que se asegura el corto y el medio plazo. Marruecos es un escenario de desarrollo industrial permanente. La CEO de Dacia, Katrin Adt, señaló recientemente: «Tenemos los proveedores, tenemos la mano de obra y tenemos una muy buena relación con el Gobierno. De alguna manera, es fácil hacer negocios allí».
Y todo dentro de un plan de estrategia mundial que ha llevado al conglomerado a establecer una red de desarrollo, investigación, logística, producción y tecnología con centros en París (Technocentre), Palencia (España), Hangzhou (China), Busan (Corea del Sur), Tánger (Marruecos), Turquía, Rumanía, São Paulo (Brasil) y Chennai (India). Nueve puntos estratégicos que forman una trama pensada para atender las necesidades de sus clientes desde un punto de vista global, pero manteniendo la esencia y la fiabilidad de lo local.
Tras visitar las instalaciones de Francia, España, China y Corea del Sur, nos adentramos en las de Marruecos (a 14 kilómetros de Europa) para conocer de cerca esa pata industrial que permite a la empresa fortalecer su estrategia y mantener una apuesta de producto ordenada, amplia y multitecnológica. Porque el futuro, aunque nos empeñemos en bautizarlo como eléctrico, aún está muy lejos y hacen falta buenas soluciones en el trayecto hacia ese modelo de ensueño.
Tánger es la base de la fuerza del Renault Group en Marruecos, aunque sin olvidar también sus instalaciones de Casablanca. El consorcio automovilístico francés cuenta con 25 fábricas repartidas entre 11 países, y todas ellas siguen un patrón basado en la excelencia, la eficiencia y la sostenibilidad. Pero el plan del grupo no solo es de producción, ya que, a nivel logístico, Renault suma también una ventaja importante al disponer de 25 plataformas logísticas y 1.200 camiones que transportan más de 10.000 coches diarios a 22.000 destinos en 130 países. Por tierra… y por mar, pues los productos del Grupo Renault viajan asimismo en barco en 1.000 buques que transportan vehículos cada año.
En Marruecos se producen modelos del grupo para Dacia y Renault. La superestrella en ventas del mercado español, el Sandero, se fabrica en Tánger, así como el Jogger y la Renault Express. En Casablanca se fabrica también el Sandero, el Logan y el Renault Kardian. En total, la producción de ambas plantas suma cerca de 395.000 coches al año, siendo el segundo país en producción del grupo después de Francia (donde la automovilística tiene nueve centros de producción).
El volumen máximo de las dos fábricas es de 500.000 coches anuales (380.000 en Tánger y 120.000 en Casablanca). El 82% de toda la fabricación de coches en las plantas de Renault marroquíes se destina a la exportación. Y si analizamos la foto mundial, se puede afirmar que uno de cada seis modelos del Grupo Renault se produce en Marruecos (el 17% del total).
Logística marítima
La importancia del hub industrial mediterráneo es elevada si tenemos en cuenta la estrategia del Renault Group. Se trata de un ecosistema industrial integrado con el puerto de Tánger Med como plataforma logística de salida. Este macrocomplejo tiene unas modernas instalaciones y un tráfico marítimo de primer orden, ya que se mueven 290 millones de toneladas de mercancías al año, con 12,21 millones de contenedores que pasan por sus 35 terminales de carga.
Una de ellas está dedicada específicamente al automóvil, a la que llegan los vehículos a través de las dos líneas ferroviarias que conectan el Renault Group con Tánger Med, así como coches del Grupo Stellantis, que cuenta también con una planta en Marruecos. Los vehículos de Casablanca se transportan a la factoría de Tánger por camión, para ser embarcados en tren. Cada día salen cinco convoyes desde la planta de Tánger hacia el puerto.
La terminal tiene capacidad para procesar cerca de un millón de vehículos al año y permite exportar más de 8.000 unidades semanales. La operación incluye alrededor de 26.400 camiones, 290 barcos y 1.440 trenes al año, además de conexiones directas con 24 países. Renault utiliza también sistemas de inteligencia artificial y tres torres de control interconectadas para seguir en tiempo real el abastecimiento de piezas, la continuidad operacional y la entrega de vehículos.
Estamos, pues, ante el primer puerto del Mediterráneo en volumen de negocio para el sector del automóvil, que factura 10.950 millones de euros anuales. Desde Tánger los modelos del Renault Group zarpan hacia 180 puertos del mundo. En tres días se plantan en Róterdam (Países Bajos), en 10 días llegan a Estados Unidos y Sudamérica, y en 20 días descargan en China.
La fábrica de Tánger encarna un modelo sostenible y representa el ejemplo perfecto de la estrategia FutureReady del Renault Group. El negocio del grupo en Marruecos supone una actividad de 788 millones de euros y representa el 3% del PIB del país. Los coches se sirven a 63 países y abastecen el 38% del mercado nacional.
El consorcio francés emplea en las plantas locales a cerca de 10.000 personas. La relación con Marruecos se inició en 2012 con la inauguración de la planta de Tánger y la firma de un acuerdo que contemplaba una integración local del 65%, con un objetivo de suministro nacional de 1.500 millones de euros hasta 2023. A partir de ahí, la planta empezó a despegar y, en el siguiente acuerdo, el compromiso con vistas a 2030 fija el 75% de integración local con un objetivo final de 3.000 millones de euros.
Proveedores locales
El papel del parque de proveedores es esencial y supone un volumen de negocio de 2.390 millones de euros, basado en la cooperación con 87 suministradores marroquíes. El conjunto de las operaciones del Renault Group en Marruecos supone 50.000 puestos de trabajo directos e indirectos con una inversión de 936 millones de euros.
Y es que, además de estrategia industrial, la presencia del Renault Group en Marruecos también sirve para pescar a nivel comercial, ya que cuatro modelos se han posicionado como los cuatro primeros del mercado local (el Dacia Logan, el Dacia Sandero, el Renault Clio y el Renault Express), tres de ellos producidos en el país.
La batuta de estos centros de producción del sur de Europa y Marruecos está en manos de José Martín Vega, que acompañó a ‘activos’ en la visita a la planta de Tánger. Con él descubrimos una de las plataformas de estampación más modernas del mundo. La prensa High Speed XXL, única en el continente africano, es capaz de ejercer una presión de más de 5.600 toneladas repartidas entre cuatro prensas y de realizar hasta 15.000 golpes al día.
También estuvo presente durante el recorrido el director de la planta marroquí, que ocupa una superficie de 300 hectáreas, Charles-Edouard Thiout, que confirmó que la instalación cuenta con unos 6.000 empleados. Toda la producción está controlada digitalmente y se emplea la IA para monitorizar y mejorar los procesos. Siempre manteniendo el desarrollo del Plant Connect para afinar en calidad, volumen, mantenimiento preventivo y demás prestaciones industriales.
Dispone de dos líneas (body shop) para la creación de las diferentes partes metálicas del vehículo, dos líneas de ensamblaje y soldadura, una línea de pintura que funciona 24 horas los siete días de la semana y dos líneas de finalización y control de calidad, para obtener un volumen productivo de 30 vehículos a la hora por cada una de sus dos líneas. Los motores y los cambios llegan desde España.



