Marruecos enseña a España: combate el calor extremo con refrigeración natural y transforma el urbanismo.

Morocco is launching a plan to replace traditional asphalt with ecological and porous paving in cities such as Marrakech and Agadir.

La medida combate las islas de calor urbano, permitiendo que el agua de lluvia se filtre y recargue acuíferos subterráneos, evitando el colapso del alcantarillado.

El nuevo pavimento facilita la refrigeración natural por evaporación, reduciendo la necesidad de aire acondicionado y las emisiones de carbono.

El proyecto se integra en una política climática que incluye arquitectura tradicional, gestión hídrica y barreras verdes para adaptar las ciudades al cambio climático.

Marruecos redefine el urbanismo sostenible con un ambicioso plan para eliminar progresivamente el asfalto tradicional de sus principales ciudades. Esta medida busca combatir de forma directa el preocupante fenómeno de las islas de calor urbano, un problema intensificado por las severas olas de calor que azotan la región de forma recurrente.

En lugar del clásico pavimento negro, el gobierno promueve la transición hacia superficies ecológicas y de alta tecnología capaces de regular la temperatura ambiental. La estrategia, liderada por ciudades piloto como Marrakech y Agadir, se centra en la instalación de pavimentos porosos y claros.

Estos materiales alternativos reducen drásticamente la absorción de la radiación solar y funcionan bajo un principio de «suelo esponja». Al permitir la filtración total del agua de lluvia o de riego, el nuevo suelo recarga pequeños acuíferos urbanos subterráneos, evitando además el colapso de los sistemas de alcantarillado locales durante tormentas repentinas.

Cambio en Marruecos por las temperaturas

El núcleo de esta innovación radica en el proceso de refrigeración natural por evaporación constante. El agua retenida bajo las aceras y calzadas se evapora gradualmente hacia la superficie, lo que genera un efecto de enfriamiento ambiental continuo en el entorno de las ciudades.

Además, el descenso de las temperaturas en las calles mitiga la necesidad del uso intensivo de aire acondicionado en los edificios colindantes, lo que se traduce en un ahorro energético directo y en una reducción de las emisiones de carbono.

Esta transformación del tejido urbano forma parte de una política climática integral en nuestro país vecino. Lejos de ser una medida aislada, la sustitución del asfalto se complementa con la recuperación de la arquitectura tradicional térmica, la gestión inteligente de los recursos hídricos escasos y la plantación de barreras verdes.

Con todo este despliegue, uniendo lo tecnológico con lo ecológico, Marruecos se posiciona a la vanguardia de la adaptación urbana frente a la crisis climática global, que cada vez se intensifica más y más en diferentes territorios del mundo, especialmente en Europa.

Los meteorólogos, sin ir más lejos, aseguran que estamos ante un alzamiento histórico de las temperaturas y que dentro de dos décadas recordaremos estos veranos como «frescos», puesto que el calor no va a frenar y la situación solamente irá a más a partir de ahora.

Debido a eso, estrategias como la de Marruecos cobran mayor protagonismo, puesto que pueden ayudar a largo plazo a combatir esas temperaturas para que las olas de calor no se noten tanto en las ciudades.

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