Con la proximidad del inicio de la Copa Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, expertos y organismos de salud han emitido advertencias sobre los riesgos de transmisión de virus entre millones de aficionados que se espera se desplacen entre las ciudades y los países anfitriones durante las próximas semanas.
A pesar de que el virus del ébola ha acaparado titulares a nivel mundial debido a un brote continuo en algunas regiones de África, los expertos en enfermedades infecciosas aseguran que el mayor peligro asociado con la Copa Mundial 2026 no radica en el ébola, sino en enfermedades más capaces de propagarse rápidamente entre las multitudes, siendo el sarampión y otras enfermedades respiratorias las más destacadas.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, emitió una alerta instando a los países del continente a reforzar los sistemas de vigilancia sanitaria y la vacunación contra el sarampión antes del inicio de la Copa Mundial. También advirtió que el aumento del tráfico internacional de viajeros junto con la propagación de la enfermedad en varios países podría crear condiciones propicias para un aumento de las infecciones durante los grandes acontecimientos.
La organización confirmó que el aumento de casos de sarampión en el continente americano, junto con el flujo de grandes cantidades de viajeros, incrementa las probabilidades de transmisión de la enfermedad entre los visitantes y el público durante el torneo, instando a intensificar las campañas de concienciación y vacunación y a fortalecer las capacidades de vigilancia epidemiológica.
En Canadá, la Agencia de Salud Pública considera que el sarampión representa el riesgo sanitario más preocupante durante la Copa Mundial, tras un estudio que incluyó varios agentes patógenos potencialmente transmisibles a través de los viajes internacionales, entre ellos el ébola, la viruela del simio, la poliomielitis y la gripe.
La agencia señaló que la facilidad de transmisión del sarampión por el aire y su propagación en varias regiones del mundo lo convierten en la amenaza más realista durante el evento deportivo global.
Por otro lado, los especialistas en enfermedades infecciosas opinan que las preocupaciones relacionadas con el ébola no deberían convertirse en una situación de pánico, a pesar de la gravedad de la enfermedad y de las altas tasas de mortalidad en las zonas de brote actuales.
Los expertos indican que el virus no se transmite por el aire, sino que requiere contacto directo con los fluidos corporales del infectado, lo que hace que las posibilidades de su propagación amplia entre el público sean mucho menores en comparación con enfermedades como el sarampión o la gripe.
La Organización Mundial de la Salud continúa monitoreando el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, donde se han registrado cientos de casos confirmados y sospechosos en las últimas semanas, en medio de esfuerzos internacionales para contener la enfermedad y prevenir su expansión regional.
Además del sarampión y el ébola, los funcionarios de salud pública están vigilando otros riesgos asociados con grandes reuniones masivas, entre ellos la COVID-19, la gripe estacional y algunas enfermedades transmitidas por insectos, así como los desafíos relacionados con el estrés térmico y la intoxicación alimentaria en algunas ciudades anfitrionas de los partidos del mundial.
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