La sala de lo penal del tribunal de primera instancia en Tánger emitió su fallo condenando a “A.S.” a 5 años de prisión efectiva, y le ordenó pagar 100 mil dirhams en compensación civil a la familia de la víctima, tras ser acusada de los cargos de “lesiones intencionales que causan muerte sin intención de matar” y “robo acompañado de agravantes de nocturnidad y violencia”.
El caso comenzó después de encontrar a un hombre de edad avanzada completamente desnudo dentro de un apartamento, con signos evidentes de violencia y semen en su ropa interior.
La investigación condujo a la detención de la joven tras encontrar en su poder el teléfono de la víctima. Mientras tanto, la acusada negó rotundamente su implicación en la muerte del hombre y presentó un relato detallado que su defensa consideró como una legítima defensa.
La joven informó que se dirigió a Ksar Al Kebir con el propósito de bañarse en un hammam tradicional, pero regresó al darse cuenta de que el horario era solo para hombres. Mientras pensaba en una alternativa, un hombre (la víctima) le ofreció alquilar un apartamento, por lo que aceptó y entró con él para verlo.
Según su declaración, el hombre le impidió salir del apartamento, la ató y la retuvo por la fuerza, antes de desnudarse y tratar de tener relaciones sexuales con ella en contra de su voluntad.
La joven aprovechó un momento de distracción de él y trató de escapar, pero él la persiguió, por lo que ella lo empujó con fuerza y él cayó al suelo. La joven aseguró que no tenía la intención de matarlo y que él seguía llamándola para que regresara al apartamento, pero no le hizo caso por miedo a él, especialmente porque estaba desnudo. Agregó que se sorprendió más tarde al enterarse de su muerte y su acusación por el crimen.
La defensa de la acusada se basó principalmente en la pericia médica y científica, que confirmó que no había ningún rastro biológico perteneciente a la acusada en el cuerpo de la víctima o en la escena del crimen, lo que debilita la acusación directa de violencia, además de que la pericia afirmaba que el hombre falleció “por estrangulación”.
La acusada afirma que fue la verdadera víctima en este incidente y que portar el teléfono de la víctima fue accidental, ya que lo utilizó para llamar a su madre y luego se deshizo de él sin pensar en las consecuencias de su acción y en su uso como prueba en su contra.
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