El miércoles, Israel llevó a cabo bombardeos en las inmediaciones de la sede del Estado Mayor en Damasco y en la provincia de Suéres, en el sur de Siria. Esta acción se produjo luego de que las autoridades sirias alertaran sobre las consecuencias de continuar los ataques contra la población drusa, tras enfrentamientos que dejaron aproximadamente 250 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Los enfrentamientos comenzaron el domingo en la provincia de Suéres, predominantemente drusa, entre milicianos drusos y beduinos sunitas, desencadenados por el secuestro de un comerciante druso. Posteriormente, se produjeron secuestros recíprocos.
Con la escalada de la violencia, las fuerzas gubernamentales anunciaron su intervención para detener los combates. No obstante, el Observatorio y testigos informaron que estas fuerzas actuaron en apoyo de los beduinos. Las autoridades declararon un alto el fuego en la ciudad de Suéres el martes, aunque los combates continuaron.
Israel, que ha prometido proteger a los drusos en Siria, advirtió a la autoridad siria el miércoles y bombardeó la «entrada a la sede del Estado Mayor del régimen sirio» en Damasco, al mismo tiempo que realizaba ataques en la ciudad de Suéres.
Según la televisión estatal siria, los ataques en Damasco resultaron en heridas para dos personas. El ejército israelí indicó que sigue vigilando los acontecimientos en torno a la comunidad drusa y ha intensificado la presencia de tropas en la frontera con Siria.
Por otro lado, Israel reportó que sus fuerzas identificaron a «decenas de sospechosos» que intentaban infiltrarse en su territorio, además de que algunos ciudadanos israelíes cruzaron a Siria y se trabaja en su regreso.
El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, advirtió que el régimen sirio debe cesar sus ataques contra los drusos en Suéres y retirar sus tropas. Afirmó que el ejército israelí continuará atacando al régimen hasta su retirada de la zona.
Los bombardeos israelíes también impactaron otros puntos en la provincia de Suéres, según la agencia estatal siria SANA. Un corresponsal de AFP observó un vehículo militar siendo bombardeado en el acceso occidental de la ciudad, donde se concentran las fuerzas gubernamentales.
Desde el inicio de los enfrentamientos, se han contabilizado 64 muertos entre los milicianos drusos y 28 civiles, de los cuales 21 fueron ejecutados por elementos de las fuerzas de seguridad. Estos disturbios han incluido asesinatos, incendios y saqueos, según testimonios de residentes y activistas.
Las autoridades sirias se comprometieron a investigar los abusos y condenaron los actos de violencia ocurridos en la provincia de Suéres.
En respuesta a la crisis, el Sheikh Hikmat al-Hajri, un líder druso, pidió a la comunidad internacional que intervenga para proteger a Suéres, señalando que «nuestros pueblos están siendo exterminados».
La población drusa en Siria se estima en aproximadamente 700,000, concentrándose mayormente en la provincia de Suéres, que ha sido escenario de protestas contra el régimen de Assad desde el inicio del conflicto en 2011.



