La ciudad anfitriona de la final de la Copa del Mundo 2030 aún no está oficialmente determinada, pero dentro de la Federación Española de Fútbol (RFEF) hay una creciente preocupación por la posibilidad de que el partido final se celebre en Marruecos debido a fuertes presiones externas.
El periodista Juanma Castaño, en el programa «El Partidazo» de la radio COPE, afirmó, citando información confiable, que hay un temor real dentro de la federación española ante el escenario de trasladar la final a Marruecos.
El papel de Donald Trump en la disputa
Según la información filtrada, el presidente estadounidense Donald Trump es el principal motor de estas presiones. Se señala que ejerce una «presión muy clara» a favor de Marruecos, considerando al reino un «socio estratégico» para su país. También se indicó que Trump tiene un «odio especial» hacia España, lo que explica parte de esta posición.
La lucha por el poder en el Mundial
Las preocupaciones españolas van más allá de la final, ya que también se intensifica la competencia por albergar el Centro Internacional de Prensa (International Press Center), que es un sitio sensible y único en la organización del torneo.
Madrid y Casablanca están compitiendo directamente por este centro. En una fuerte reacción, el Ayuntamiento de Madrid ha lanzado un «desafío claro» para garantizar que la final permanezca en España. La capital española ha comunicado a los organizadores su posición de manera contundente: «Queremos ser el centro internacional de prensa solo si la final se celebra en Madrid».
Esta condición refleja una clara insistencia española por albergar el evento más destacado del torneo, y constituye una fuerte carta de presión sobre el comité organizador de la Copa del Mundo 2030, que está siendo coorganizada por Marruecos, España y Portugal.
Las negociaciones y las presiones políticas continúan tras bambalinas, mientras los aficionados al fútbol esperan la determinación del destino de la final, que se considera el partido más importante en la historia del Mundial.



